Saturday, April 26, 2008

Patatosis

Érase una vez un inocente vegetariano, fresco como un rabanito y dulce como una ciruela. Este vegetariano sabía que la alimentación vegetariana es nutritiva, sana y variada, y le encantaba comer todo tipo de verduritas, cereales, legumbres y frutas. Se preparaba una comidas tan ricas que, a veces, incluso sus amigos omnívoros le pedían probar un poco.
Un día, este inocente vegetariano decidió aventurarse al mundo exterior. Había oído que la cosa estaba chunga, pero nunca se pensó que llegara a aquel extremo. Los bares estaban llenos de cocineros ignorantes y de camareros prejuiciosos. Cuando pedía “algo sin carne”, le ofrecían pescado, y cuando decía que no, que pescado tampoco, le miraban con cara rara y señalaban hacia lo único que tenían en la barra y que cumplía esas características: las patatas.
En el primer bar de la noche, el vegetariano pidió tortilla de patatas. En el segundo, patatas bravas. En el tercero, patatas fritas con mayonesa. En el cuarto, patatas con ali oli.
Entonces, sus amigos omnívoros, que tenían el estómago bien lleno de animalitos muertos, empezaron a mirar al vegetariano con cara de extrañeza. “¿Qué pasa?” preguntó él. “Nada, tu piel… tiene un aspecto raro. ¡Y se te está hinchando la cabeza!”. Se tocó la cara con las manos. Es verdad que su piel parecía más rugosa que de costumbre, con bultitos por todas partes. Fue a mirarse al espejo del baño y vio cómo su cabeza había crecido y su pelo se había caído al suelo… No cabía duda: ¡¡¡se estaba convirtiendo en patata!!
Asustado, y antes de que su transformación cobrara visos aún más espeluznantes, se fue a su casa y llamó a su amigo vegetariano, para ver si alguna vez le había pasado algo parecido. “Tranquilo”, dijo su amigo, “es patatosis. La causan los omnívoros que se creen que no se puede tomar un plato sin añadirle su ración correspondiente de cadáver, y que dejan como única opción vegetariana la patata en todas sus variedades. “Vaya - dijo nuestro amigo-, ¿y tiene cura eso?”. “Claro, hombre, no te preocupes. Llégate a la página de Magari [enlazada al margen] y prepara la receta más rica e imaginativa que se te ocurra. Ya verás como se te pone otra vez cara de normal.
Y así fue como el vegetariano se curó de su patatosis y vivió feliz en su mundo ideal de lechuga y tofu.

Hosteleros del mundo…


… ¡tomad ejemplo!

No es tan difícil

He pasado el puente de Mayo en Salamanca, en casa de una colega que estudia allí. Nos hemos juntado todos los amigos desde todos los rincones del país (Granada, Barcelona, Málaga) y nos hemos reunido a pasar cuatro días fantásticos.
La amiga que vive allí, Elsa, no come carne, aunque sí pescado cuando se lo preparan. Como nosotras habíamos pagado nuestro viaje, ella se encargó de darnos de desayunar y comer durante el tiempo que estuvimos allí… por supuesto, vegetariano. No es fácil preparar comida vegetariana para doce personas (y a veces nos juntábamos más), pero Elsa demostró que con imaginación, buen hacer y colaboración, se puede alimentar a un montón de gente sin cadáver y haciéndolos disfrutar al mismo tiempo.
Os cuento el menú:

El primer día, tomamos unas pizzas cuatro quesos con patatas fritas. Aún no había llegado todo el mundo y los que estábamos no queríamos hacer nada complicado, así que comimos con bastante poco equilibrio nutricional (jejeje) pero con mucha satisfacción :D

El segundo día hicimos una Superlasaña de Verduras, alternando capas de espinacas y champiñones con bechamel y queso. También preparamos Ensalada Griega con tomate, pepino, cebolla, aceitunas negras y queso feta.

El tercer día cocinamos Cuscús con verduras (calabacín, zanahoria, cebolla y garbanzos) y Ensalada de judías blancas con tomate, cebolla, pepino, pimiento rojo y judías. Además, comimos un risotto de setas y aceitunas negras que trajo una amiga de Elsa (también vegetariana).

El cuarto día ya volvíamos de viaje, así que almorzamos en un bar de carretera. Yo tomé patatas con alioli* y pimientos asados.

Vale que el menú tiene demasiados lácteos, para mi gusto, pero teniendo en cuenta que una docena de omnívoros se lo comió sin rechistar (es más, yo diría que con bastante placer) el resultado no está mal del todo :)

De lo que no estoy tan contenta es de la oferta vegetariana de pinchos en Salamanca. Encuentro que Granada tiene más tapas vegetales y más variadas (para que luego digan que si los andaluces esto y lo otro); allí prácticamente sobreviví a base de tortilla de patatas y patatas bravas (algún día publicaré un post sobre misteriosas muertes vegetarianas a causa de la patatosis). Lo mejor que me encontré fueron unas setas en salsa y unas bolas empanadas de patatas con queso que, si bien no variaban mucho los ingredientes en los que se basaba mi dieta, al menos los presentaban de una forma más original.

Besitos a todos :***

* Anécdota: cuando viví en Barcelona me enteré de que la palabra alioli viene del catalán all (ajo) i oli (aceite). Mi compañera de piso, en un afán porque la entendiera, me decía: “¿quieres ajoaceite para las patatas?”. No se podía creer que en el resto de España lo llamáramos igual xDDD

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Incomprensible

Hay algo que me resulta muy paradójico de los omnívoros. Comprendo que para una persona que vive en la ciudad es difícil sentir compasión por los animales (por cierto, dejo pendiente para otro post el tema de la compasión, que también me parece interesante). Para ellos una cosa es una vaca y otra “ternera”; una cosa es un cordero y otra “cordero” (como en los Simpson xD). Los animales llegan empaquetados, sin sangre y cortados en higiénicos filetes, y el sufrimiento queda muy lejos, encerrado en unos mataderos de los que ni se sabe la ubicación.
Sin embargo, en los pueblos es distinto. Aquí a Granada viene mucha gente de pueblecitos del interior de Andalucía que tiene animales en casa, hace matanzas o está relacionada de forma muy directa con la agricultura y la ganadería. El contacto directo con el sufrimiento debería hacerles más sensibles; sin embargo, sucede más bien al contrario y se inmunizan. Yo he llegado a oír cosas como “desprecio mucho a los cerdos, me parecen patéticos ahí chillando” (hay que joderse, el cerdo chilla porque se está desangrando lentamente para que tú te puedas comer su morcilla… ¿qué va a hacer, reírse?) o “yo a los pollos que son para mi casa los mato pisándoles el cuello” (y se queda tan pancho).
Todos tenemos historias que contar sobre el conejito que teníamos y al que nos negamos a comer cuando lo mataron o sobre el corderito que le regalaron a papá por navidades y que nos dio mucha pena. Sin embargo, parece que exite una especie de imperativo para que superemos esos sentimientos naturales y admirables de compasión y de rechazo a la violencia y asumamos que comer carne es “lo natural”. Mi padre me dijo una vez que le había impactado mucho una visita al matadero que había hecho, y luego sentenció “pero tienes que ir, verlo y después ser capaz de comerte el filete”. ¿Por qué? ¿Por qué la gente no hace caso, no ya a conceptos como la justicia o la libertad, sino a sus instintos más primarios de repugnancia ante el dolor ajeno? Encima parece que hay algo noble en ser capaz de matar a tu querido cerdito o al corderito tan lindo, algo en plan “es el ciclo de la vida”.
Muchas veces le pregunto a la gente si seguirían comiendo carne si tuvieran que matar ellos mismos a los seres a los que se comen. La mayoría duda, al menos. Pero en vista de que las personas que sí tienen oportunidad de hacerlo y contemplarlo acaban asumiéndolo como lo más normal del mundo, creo que no lo voy a preguntar más…
*************************

Recetita rica: Arroz con Alubias

Esta receta combina cereal y legumbre, así que imagino que tiene que ser muy completa. Además es muy fácil y rápida.

Ingredientes (para dos personas):
Arroz de grano largo.
Judías (cocidas o de bote).
Medio pimiento rojo.
Un pimiento verde.
Media cebolla.
Un tomate madurito.
Tomillo, albahaca y comino (podéis cambiar las especias, como siempre)
Aceite, sal y pimienta.

Se sofríen los pimientos y la cebolla bien picaditos hasta que estén blandos. Se añade el tomate y se deja cocer unos minutos (no hace falta que sea mucho rato). Se rehogan las alubias con esa mezcla, se salpimenta y se especia. El arroz cocido se dispone caliente en los platos y se mezcla con el contenido de la sartén. Y hale, a zampar :P

Proyecto Gazpacho

Como buena andaluza, soy una amante del gazpacho. Me parece un plato sencillo, nutritivo, fresquito y delicioso (y vegano, por supuesto :D). En verano lo como casi todos los días, alternando con el ajoblanco.
Hoy he hecho mi primer gazpacho del año y he tenido una idea: comprobar empíricamente eso de que “no hay dos gazpachos iguales”. La propuesta es ésta: yo os cuento cómo lo hago y vosotros me decís cómo lo hacéis (si es que lo coméis en el resto de España, que yo creo que sí, ¿no? :S). A ver cuántas formas diferentes de hacer gazpacho reunimos :D ¿Qué os parece? Igual es una chorrada monumental, pero me ha parecido una idea divertida.

Gazpacho de Marina

Ingredientes:
Tomate (tres o cuatro de tamaño pequeño)
Pimiento verde (medio)
Cebolla o cebolleta (un trozo muy pequeñito)
Zanahoria (una)
Pepino (un trozo de unos tres o cuatro centímetros, dejándole al pelar un poco de cáscara para que no amargue)
Aceite de oliva
Sal

Pelar y picar todas las verduras, añadir el aceite y un poco de agua y batir. Me gusta muy muy suave, así que gasto la electricidad necesaria para alumbrar a un pequeño país tercermundista en hacer funcionar la batidora durante un montón de rato. No le echo ajo porque me sienta mal, y tampoco vinagre (me basta con la acidez del tomate). Tampoco le echo pan para que engorde menos, que hay que cuidarse ;)

Antes lo servía con atún, huevo duro o jamón, pero ahora he cambiado por trocitos pequeños de cebolla, pepino y pimiento :p

¡Animaos y a ver si reunimos muchos gazpachos diferentes!

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Variedad

Uno de los temas que más les preocupa a los no vegetarianos es el potencial aburrimiento que padecemos nosotros, los pobres comelechuga. Creo que el mecanismo es más o menos el siguiente: imaginan un plato omnívoro (filete con patatas y ensalada cutre, pongamos por caso) y le quitan el filete. ¿Qué queda? Unas cuantas patatas, un poco de lechuga, un par de rodajas de tomate y dos aceitunas. Así yo tampoco me hago vegetariana, está claro.
Yo siempre digo que en términos de variedad, mi dieta es igual que una omnívora. Es una cuestión de matemáticas sencillas: el día tiene dos comidas y la semana siete días. Poniendo por caso que repitamos plato un par de veces en una misma semana (algo que yo apenas hago, porque me gusta comer muy variado), probamos 10 sabores diferentes a la semana. Cada cierto tiempo introducimos nuevos alimentos y nuevas recetas en nuestra dieta: igual igual que un omnívoro. Vale que yo no coma muchas de los platos que come él, pero como otros que sin duda él NO come, así que estamos empatados. Y no hay más que echarle un vistazo al blog de Magari para ver que la variedad de una dieta vegetariana es casi infinita. Si la persona omnívora comiera toooodo lo que come mas toooodo lo que como yo, entonces sí, estamos de acuerdo, él come más variado. Pero puesto que ambos hacemos el mismo número de comidas, estamos igual.
Otra cosa es comer fuera. Ahí sí que te puedes morir de aburrimiento. ¿Por qué?
- Primer problema básico: en este bendito país no se concibe la idea de cocinar nada sin añadirle al menos unas gambitas o unos trocitos de bacon. No sé si será herencia de la posguerra o qué, pero parece que ofrecer platos sin carne da casi vergüenza.
- Segundo problema: si vas con más gente y hay que pedir compartido, la mayoría no quiere verdura. No es que no les guste, pero elegir entre unas setas a la plancha y un plato de morcilla les parece casi un insulto. Así que piden algo sin carne porque les das pena y ellos hale, a ponerse púos de todo lo demás. Entonces te encuentras, como he comentado hoy en el blog de Ángela picoteando resignadamente patatas y aceitunas mientras los demás se reparten ocho raciones diferentes.
- Tercer problema: este es un problema específicamente granaíno. Aquí, aunque dan tapas en todas partes, normalmente las dan según qué condiciones: o bien te ponen ellos la que se le antoje o te dan a elegir, pero no puedes pedir más de dos variedades por mesa. Entonces a ver cómo convences tú a tus carnívoros amigos de que tú vas a pedir las berenjenas que no le apetecen a nadie mientras que ellos tendrán que ponerse de acuerdo todos para la segunda variedad. Pero bueno, como suelo salir con mi querida amiga Ana, que también es vegeta, nos unimos las dos y tan contentas.
Lo que yo quería decir con todo esto es que a mí no me importa no comer carne si puedo comer otra cosa. Si los bares tuvieran, por ejemplo, a Magari como cocinera, y sirvieran tantas variedades de tapas vegetarianas como carnívoras, yo sería estupendamente feliz con mi tofu aunque los demás se zamparan veinte raciones de ibérico. Si los restaurantes dispusieran de una variedad medio aceptable de platos vegetarianos, no los cambiaría por los carnívoros. En resumen: que el problema no es mío, es del resto de la sociedad (jejejeje).

Como anécdota de una de las veces que lo he pasado peor en mi vida de vegetariana, una vez comí con una amiga y sus padres y pidieron de entrante choto, morcilla y chorizo. Todo tenía una pinta bastante estupenda, y yo había pedido un revuelto de setas que tardaba en llegar. Si hubieran pedido una estupenda variedad de entrantes veganos, me hubieran apetecido igual o incluso más que lo que había, pero ahí, sin tener nada que llevarme a la boca y toda muerta de hambre, pensé “joder, Marina, quién te mandaría a ti meterte en estos berenjenales éticos de evitar la explotación y blablabla” xD Total, que empecé a visualizar lo que había realmente en esos platos: un bebé de cabra, sangre de un cerdo que había muerto lentamente para que pudieran aprovecharla y las vísceras de ese mismo cerdo rellenas con sus músculos troceados y aliñados. Pensaba “cerdo desangrado, bebé de cabra, tripas de cerdo” y lo repetía como un mantra mientras me tomaba mis pobres setitas. Al final me sentí bastante bien conmigo misma (aunque un poco mosqueada con el resto de los comensales, que a lo largo de la comida habían ido asemejándose cada vez más a una cuadrilla de rudos e insensibles bárbaros). Para colmo sobró un montón de comida (no, obviamente, de mi revuelto).
Más tarde, los padres de mi amiga parece ser que recapacitaron y me enviaron vía mi amiga una disculpa por haber sido ligeramente desconsiderados conmigo. Yo les dije que lo que yo comiera era cosa mía, no suya, pero me han prometido una comida vegetariana para compensarme xDD

Flexitarianos o a ver qué nos podemos inventar como nueva dieta de la piña

Primero, echad un vistazo a esto.

Ahora ya sabéis un poco más que ayer (pero menos que mañana) sobre las ideas de la gente para ser cada día un poquito más guay y estar un poquito más sano y guapo.
A pesar de las veces que he proclamado que a mí me va la flexibilidad, la tolerancia y el buen rollo, la idea esta de los flexitarianos no me gusta. ¿Por qué? Pues por varias razones.
1) No menciona en absoluto el componente ético de la dieta vegetariana. Como mucho, cuando dice “animales por supuesto criados en libertad”. E incluso esa mención es más bien negativa, porque confunde completamente los principios del vegetarianismo y da a entender que matar a un animal para zamparnos su carne es justo siempre y cuando esté criado en libertad (que eso de la libertad es bastante relativo).
2) Me parece muy cómodo eso de coger lo mejor de la dieta omnívora (comer carne y pescado) y lo mejor de la vegetariana (estar sano cual manzana) y juntarlos, y encima ponerles nombre para que parezca guay. A ver, aquí o nos mojamos, o no hacemos nada.
3) Da lugar a confusión: “¿entonces se puede ser vegetariano y comer de vez en cuando carne o pescado?” dirán veinte mil ingenuos.
4) No potencia la idea central que subyace a todo esto y es que LOS ANIMALES NO SE COMEN, no es necesario ni para la salud ni para el paladar. Es más, la hace incluso más aceptable, porque lo que transmite la idea de que comer carne y pescado es TAN importante para la salud que ni siquiera los “vegetarianos” pueden dejarlo del todo.
5) Como siempre, hace primar la idea de belleza y de salud antes que luchar por algo parecido mínimamente a los valores y a la justicia.

A lo mejor para un vegano lo que hago yo es equivalente a lo que hace un flexitariano: procuro no comer productos de origen animal pero de vez en cuando (fuera de mi casa, sobre todo) lo hago. La diferencia está, creo yo, en que yo lo hago en circunstancias muy puntuales y por razones concretas (normalmente, porque no hay otra cosa) y no sencillamente porque me apetezca y/o lo considere necesario para la salud.

En resumen, creo que la idea de “flexitariano” es bastante dañina para lo que intentamos conseguir los que no cedemos por muuuucho que nos apetezca tomar de vez en cuando algo de carne. Es verdad que aportan un granito de arena a la gran montaña de la liberación animal, pero en este caso creo que para hacer lo correcto (más o menos) por razones equivocadas, es mejor no hacerlo.

PD: Por cierto, este post trata de los flexitarianos, no de por qué yo no soy vegana. Lo digo porque conozco el percal y seguro que a más de uno se le va la olla.

Posted by bestiario47 in 08:56:46 | Permalink | No Comments »

Experimentación Animal

Como a Marina no le mola la polémica, saca este tema tan poco controvertido para tener la fiesta en paz xD
No, en serio, si se me ha ocurrido hacer este post es porque el tema me preocupa francamente. Como algunos de vosotros sabréis, yo estudio Psicología, y me apasiona especialmente la rama de las neurociencias: cómo funciona el sistema nervioso para que luego exterioricemos uno u otro comportamiento. El problema es que en esa rama se avanza sólo a base de una cosa: RATAS. Bueno, también se hacen experimentos con humanos, pero sólo cuando están MUY MUY seguros de que no será dañino.
Así, a priori, la experimentación es chunga. No se debe utilizar a otro ser vivo como un medio, puesto que él también tiene interés en disfrutar su vida. Pero sabéis que no me gusta ese tipo de planteamiento tan lineal. Si me pongo a darle más vueltas pienso en lo siguiente: hay enfermedades neurológicas (por hablar de lo que medio conozco) verdaderamente terribles. Está el Alzheimer, que todos conocéis más o menos, pero hay muchísimas más. Por ejemplo, el Tay-Sachs, que imposibilita el metabolismo de los lípidos y hace que se acumulen y destruyan las neuronas: el niño nace sano y a los seis meses empieza a quedarse paralítico y a perder movilidad hasta que muere irremediablemente antes de los cinco años. O la corea de Huntington, que ataca a partir de los cuarenta y cinco años con movimientos espasmódicos e incontrolados y te hace degenerar hasta que mueres. O las lesiones cerebrales, que pueden hacerte perder la memoria, la capacidad de sentir afecto, la percepción de los colores, el centro de saciedad, el control de la micción y veinte mil historias más. Esto por no hablar de putadas que todos conocemos: ceguera, parálisis, cáncer, sida.
Es muy fácil decir que con los animales no se experimenta, pero yo no tengo tan claro que si mi padre tuviera Alzheimer o mi hijo un Tay-Sachs fuera a anteponer la vida de una inocente ratita wistar a la de mis seres queridos. Porque no es sólo la muerte; es el sufrimiento. Hay muchas maneras de sufrir en este mundo asqueroso, desde la enfermedad degenerativa incurable que te mata lentamente hasta la disfunción hipotalámica que hace que nunca te sientas lleno y engordes desmesuradamente. Claro, que si alguien se pusiera a describir las perrerías que les hacen a los animales con los que se experimenta, estarían bastante a la par.
La cuestión es que tampoco sé si todo esto justifica criar animales y hacer con ellos lo que nos dé la gana… Me da la sensación de que no, pero todo ese sufrimiento humano está ahí y no lo puedo ignorar, y más como psicóloga. Al igual que opino que dejar de comer carne sólo traería beneficios para todos, creo que parar la experimentación perjudicaría al menos a una parte de la población (obviamente, las ratas no puteadas resultarían bastante beneficiadas).
En fin, como siempre, estoy confusa. Creo que voy a publicar un manifiesto en el que ponga: LA AUTORA DE ESTE BLOG NO TIENE LAS IDEAS CLARAS. Si queréis respuestas, id a buscarlas a otra parte xD

Echar de menos

Comentando en el blog de Magari me he acordado de una crítica que le hicieron a nuestro muy querido Javi en las últimas oleadas de polémica antiespecista que ha tenido que aguantar. Se le criticaba (bajo la cómoda máscara del anonimato, claro está) que admitiese echar de menos comidas con carne. Creo recordar que el comentarista hacía una deliciosa comparación con el racismo, algo así como “si alguien dijera que echa de menos los beneficios que se derivaban de su actitud racista, le criticaríamos duramente” (cito de memoria, perdón por la inexactitud).
Como siempre, ya estamos con la ética de principio único y la estrechez de miras. El tema del vegetarianismo no es tan sencillo, porque pone en juego uno de los instintos más poderosos del ser humano: alimentarse. Comer es un proceso motivacional primario, mediado por factores fisiológicos, psicológicos, sociales y afectivos. Mucha gente se refugia en la comida porque la asocia al bienestar que sentía de pequeño al ser alimentado. Además, llevamos encima milenios de escasez alimentaria que han hecho que los mecanismos para buscar comida estén fuertemente desarrollados, y nos sea muy difícil decir que no a un plato apetecible cuando nos lo ponen delante (por eso resulta tan fácil engordar y tan difíci adelgazar). Los problemas alimentarios (obesidad, hiperfagia, anorexia, bulimia) se están convirtiendo en auténticas epidemias. Y ahora nos viene el listo de turno a decir que no es lícito echar de menos un sabor.
En mi modesta opinión de estudiante de psicología, no sólo es lícito, sino tremendamente lógico, y más si, como en el caso que relataba Javi, se ha asociado una comida determinada a una situación emocionalmente agradable. A mí me gusta la carne, el pescado, el marisco, el cocido, la fabada, los embutidos… No es que me gusten, me encantan. Y no me da asco comérmelos, al menos no asco físico. En este sentido, creo que hay experiencias para todos los gustos: mi compañera de piso vomitó una vez que comió pollo por error, mientras que yo una vez tragué un pedazo de carne en salsa que me coló mi madre a traición en el pisto (la tía había usado el tomate de la carne en salsa para hacerlo y no me lo había dicho), y no me pasó absolutamente nada. Creo que sería muy capaz de volver a comer carne desde el punto de vista físico, pero no es en eso en lo que me baso para no hacerlo, sino en mi racionalidad.
Opino que yo no soy responsable de mis apetencias, de los gustos alimentarios que llevo desarrollando y afianzando desde hace veinte años. Esos impulsos se gestan en la parte más antigua de mi sistema nervioso, que comparto con la mayoría de animales y que es imposible reprimir. De lo que soy responsable yo es de mi corteza cerebral, esa parte del cerebro patrimonio exclusivo del homo sapiens, que puede controlar a ese sistema límbico primitivo y decir “ey, que eso NO se come”. Soy responsable de mis pensamientos, mis reflexiones, mis juicios de valor y mis decisiones, y me avergonzaré el día que no sea capaz de actuar de acuerdo con lo que he elegido libre y racionalmente. De lo demás, es decir, de que me apetezca un trozo de jamón o una gamba de vez en cuando, no me avergüenzo lo más mínimo.

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Posted by bestiario47 in 08:55:53 | Permalink | No Comments »

Curso de ética periodística

¿Por qué dejé el periodismo? Pues porque a poco que uno se ponga a hurgar en cualquier tipo de publicación, de mayor o menor seriedad, encuentra artículos tan parciales, manipuladores y deformantes como éste:

(Atentos, atentos)
REVISTA GLAMOUR, Nº37, NOVIEMBRE DE 2005*

¿VAS A COMER SÓLO ENSALADA? (págs 208-211)

El artículo se dedica a analizar algunos de los peligros que esconden las dietas, como el efecto yoyo, la sobrecompensación o las dietas que eliminan por completo algún grupo alimentario. Entre todo ese análisis pseudocientífico, incluyen lo siguiente:

VEGETARIANA SÍ, PERO…

Los amantes de la carne no son los únicos que ponen su salud en peligro a largo plazo. De hecho, el veganismo, un tipo de dieta vegetariana que prescinde absolutamente de carnes y pescados**, si se afronta correctamente, como hacen Summer Phoenix, Alicia Silverstone o Stella McCartney, puede ser muy saludable para el organismo. Sin embargo, muchas personas encuentran en esta dieta una excusa socialmente aceptada*** para no comer más que ensaladas, y lo que es peor, una máscara para esconder desórdenes alimentarios muy peligrosos. “Conozco chicas que, con la excusa de ser veganas, lo que están ocultando es un problema que a mí me recuerda mucho a la anorexia”, dice Elena, barcelonesa de 25 años. “Cuando quedamos a cenar o comer fuera, ponen como excusa que no pueden comer nada que no hayan preparado ellas mismas, pues no están seguras de que los ingredientes de un plato sean auténticamente veganos. pero en realidad lo que no comen es absolutamente nada, ni fuera, ni en casa”.

¡¡Hay que joderse!! O sea, que ahora vegetarianos y veganos no sólo somos bichos raros, radicales, desnutridos, pretenciosos, burgueses y ese sinfín de adjetivos bonitos que todos hemos oído alguna vez, sino también ENFERMOS OBSESIONADOS POR NUESTRO PESO. Utilizamos la “excusa facilona” del sufrimiento animal para esconder nuestra tendencia a la dieta incontrolada. No me quiero imaginar cómo se va a poner Javi cuando lea esto.
No sé qué decir. Soy pura indignación. ¿Cómo se puede ir por la vida con esa falta de rigor, esa subjetividad y ese morro para afirmar algo tan graves como lo que dice el artículo? ¿No te das cuenta de que estás estereotipando y desacreditando a un grupo de personas que hacen un GRAN esfuerzo por mejorar su entorno? En fin, supongo que todos podéis sacar vuestras conclusiones, no hace falta que me ponga a despotricar.
Por cierto, a partir de ahora voy a intentar actualizar más a menudo, que os tengo abandonaítos.
Besines.

* ¿Qué hace una chica culta, feminista y progre como yo leyendo la Glamour? Estaba buscando modelos para dibujar, que ahora me ha dado por el dibujo ;) Lo explico para que no decaiga mi maravillosa imagen personal en éste mi blog.
** Antes de escribir un “artículo” sobre veganismo, al menos entérate bien de lo que es.
*** Define “socialmente aceptada”… ¿que te traten como un bicho raro cada vez que sales a comer por ahí? ¿Que el camarero te mire como si le pidieras extraterrestres al hornos en vez de algo-sin-carne-ni-pescado? ¿Que tus amigos se crean que en tu vida no existe el placer gastronómico? Anda ya, por Dios.

Menos mal que me salí de la carrera. Qué vergüenza ajena.

Los omnívoros boicotean mis comidas

Aviso previo: estad atentos al blog de Javi, que parece ser que Pablito ya ha hecho acto de presencia en este mundo :D ya le publicaremos un post de enhorabuena cuando el feliz papi nos confirme la noticia. Para entretener el rato, también se está llevando a cabo la clásica discusión vegano-antiespecista-estupendo vs malvado-vegetariano-hipócrita. Está bastante divertida, os la recomiendo. Tiene huevos que uno empiece en esto pensando que va a tener que pelearse con los omnívoros y al final acabe a ostias con los que se supone que están en su mismo bando.
Rencillas aparte, hoy quería hablar de esos momentos fascinantes en los que ser vegetariano no se convierte en un incordio, sino en algo maravillosamente fascinante: cuando los omívoros te quitan la comida. Tú estás tan feliz en la barbacoa con tu mazorca de maíz, en el chiringuito con tus berenjenas o en la cena con tu pasta oriental con verduras, y de repente resulta que a todo el mundo le da por probar tu comida porque se les apetece más que su cadáver. Hay que joderse xD Qué va, en realidad me encanta que me pidan probar mi comida, para que vean que no soy un ser permanentemente sufriente por comer diferente a ellos, y a que a veces como incluso mejor. Lo único es que a veces mis raciones se reducen considerablemente, pero bueno, tampoco me viene mal.
Enlazando con esto, se me ocurre una lista de Actos Sutilmente pro Vegetarianos que todos podríamos realizar: invitar a nuestros amigos a restaurantes vegetarianos, llevar platos vegetarianos más ricos que los demás, cocinarnos deliciosas cenas individuales… así todo el mundo se daría cuenta de lo maravilloso que es el mundo de la verdura y nos secundaría. ¡Viva lo vegetal, viva!
(Este es un post un poco medio de coña porque no se me ocurre nada interesante que escribir últimamente, lo siento ;)

Posted by bestiario47 in 08:54:47 | Permalink | No Comments »

Accidente no es igual a explotación

Antes que nada, me gustaría daros las gracias por compartir conmigo todas vuestras historias de amor vegetal. Como dice Novata, yo también me he emocionado y alegrado de ver a tanta gente in love tolerándose y respetándose mutuamente, en algunos casos, y compartiendo inquietudes y estilo de vida en otros.
El otro día vimos la película de “¡Viven!” en clase para hacer una práctica sobre motivación. Supongo que la conoceréis: es la peli aquella basada en un equipo de rugby que se estrelló en los Andes y aguantó allí 72 días hasta que dos de los componentes cruzaron la cordillera, llegaron a Chile y les salvaron. ¿Cómo sobrevivieron tanto tiempo en mitad de la nieve, sin un ser vivo más allá de ellos mismos? Comiéndose los cuerpos de los compañeros que habían muerto en el accidente. Agradable, ¿verdad? Jejeje.
La historia es muy bonita y muy emocionante, pero yo sabía que alguien iba a hacerme la pregunta. Cuando un compañero de clase me dijo “Marina, yo te quería preguntar una cosa respecto a la peli del otro día”, no sabía si sacar globitos y confeti como cuando alguien hace el cliente un millón xD.
A ver si adivináis la pregunta:



¡¡Muy bien!! En efecto, se trata de lo siguiente: “Si tú te encontraras en esa situación, ¿comerías carne humana aun siendo vegetariana?”.
A ver, alma de cántaro. ¿Las personas muertas han sido explotadas toda su vida y asesinadas contra su voluntad? No, ¿verdad? Entonces no hay nada que me impida comérmelos. Me encontraría con los mismos problemas que cualquier omnívoro: el rechazo a comer carne de mis semejantes que he aprendido desde pequeña, pero no hay ningún argumento pro-vegetariano que me impida hacerlo. Y, por supuesto, para sobrevivir sí que lo haría, aunque me costaría bastante.
La segunda pregunta se me ocurrió a mí, y es la siguiente: ¿me daría el mismo asco comer carne humana que volver a comer, a día de hoy, una chuleta o una rodaja de embutido? La respuesta es no. La verdad, me daría mucho más asco el embutido… Jejeje, es broma, me costaría muchísimo más comerme a la persona, porque son muchos años de condicionamiento cultural y porque la costumbre de comer carne de animal no humano es difícil de erradicar después de tantos años.
Después de esta reflexión matutina, os dejo, que me voy a clase

Posted by bestiario47 in 08:53:45 | Permalink | No Comments »

Mi medio kiwi

Hacía ya tiempo que no os deleitaba con uno de mis posts de ¿opinión? Lo pongo entre interrogaciones porque vosotros sabéis que yo las cosas claras, lo que se dice claras, no las tengo del todo. Pero bueno, como se trata de ir construyendo entre todos ideas, conocimientos y argumentos, casi prefiero no tenerlo todo claro desde el principio.
Hoy me gustaría hablar de las parejas vegetarianas. Me dan muchísima envidia los que tienen un medio kiwi, como dice Javi, que comparte ideas e inquietudes respecto al tema de los animales. Mi compañera de piso, la ya famosa Ana, no hace más que ligar con vegetarianos y veganos donde quiera que va, no sé cómo se apaña. A lo mejor es que en el norte (ella es de Logroño) son más alternativos que aquí, o se implican más en movimientos políticos o activistas. Yo, por mi parte, nunca me he topado con un vegetariano que me gustase… es más, creo que ni siquiera conozco en persona a ningún vegetariano chico.
Esto es chungo por varias razones. Para empezar, porque los que somos vegetas lo somos porque creemos que explotar, matar y comer animales es una burrada, y ¿qué haces cuando ves a la persona que más quieres en el mundo, de quien admiras sus valores y su forma de ver la vida, zamparse alegremente un filete de ternera? Cuando yo empecé a pensar y a investigar sobre esto del vegetarianismo, lo hablaba mucho con mi ex chico, y no podía entender que él no lo viera tan clarísimo como yo. Supongo que su amor por la carne, el pescado y todos sus derivados le hace bastante difícil tomar una decisión como esa. Entonces pensé “¿estoy con un monstruo?”. Luego, lógicamente, me dije a mí misma que yo me había pasado veinte años de mi vida comiendo carne (hinchándome, de hecho) y no por ello era una mala persona, sino que simplemente no había tomado conciencia aún de que eso no estaba bien. Sin embargo, pensé, ahora que tengo la información, si no lo hiciera sería realmente inmoral… Él también tiene la información, ¿por qué no lo hace?
Qué dilema, amigos, qué dilema.
Al final acabé pensando lo de siempre: que esto de volverse vegetariano no es tan fácil, que el especismo está tan arraigado, y ver a los animales como comida es tan sumamente normal, que cambiar ese chip es muy, muy difícil; por otro lado, a veces el deseo de comer carne es tan grande, y la sensación de que no se puede vivir sin ella tan intensa, que algunos hacen (hacemos) lo que sea para protegernos de cualquier pensamiento que pueda cambiar nuestra actitud al respecto. Así que es muy difícil ir vegetarianizando a la gente, y la pareja no iba a ser una excepción. De todas formas, mi chico siempre fue sumamente paciente con las búsquedas de restaurantes y de bares, las compras vegetales cuando yo iba a su casa o mis recetas hervíboras, así que al final dejé de mirarle como si fuera una persona horrible y me limité a seguir mi camino que, obviamente, no tenía por qué ser necesariamente el mismo que el suyo.
Ahora que estoy más o menos libre, el criterio vegetariano no es uno de los principales a la hora de buscar pareja. Creo que me limitaría demasiado las opciones, así que si encuentro a un tío estupendo que se zampa sus buenos bistecs, supongo que lo dejaré correr. De todas formas, he de reconocer que me gustaría ser como esas parejas felices (Irene y Sergio, Javi y su niña) que comparten inquietudes y recetas vegetarianas. Ir a una en un asunto como este siempre anima y apoya para seguir adelante.
Bueno, me ha quedado un post un poco confuso, pero es que estoy en la facultad y me tengo que ir a clase ahora, así que tampoco me ha dado tiempo a organizar bien las ideas y demás. De todas formas, el fin principal de escribir esto es, básicamente, utilizarlo como punto de partida para un interesante debate. Así que ¡ánimo, a dar opiniones como locos!
Algunas preguntas:
Solteros:
- ¿Está el vegetarianismo entre las cualidades que buscas en tu futura pareja?
Emparejados con omnívoros:
- ¿Te importa que tu pareja coma carne?
- ¿Conservas la esperanza de pasarle al lado oscuro algún día?
- ¿Cocinas o cocinarías carne para la otra persona?
Emparejados con vegetarianos:
- ¿Conocísteis a vuestra pareja antes o después de haceros vegetarianos? ¿Y ellos, lo eran ya antes de conoceros? En ese caso, ¿influyó su vegetarianismo en que os sintiérais atraídos hacia ellos?
- ¿Seguiríais queriendo o respetando igual a vuestra pareja si decidiera volver a comer carne?

Y bueno, lo que se os ocurra :) Besitos.

Pimientitos

Aquí os dejo una recetita que me inventé ayer y que me salió muy buena.
Primero, freír cebolla y pimiento; cuando estén blanditos, añadir soja texturizada rehidratada y dorar. Hacer puré de patatas según las instrucciones del sobre (con leche de soja)y mezclar con la soja texturizada y demás. Rellenar con la mezcla un pimiento rojo y poner al horno con un chorrito de aceite. Dejar una media hora o tres cuartos, dando vueltas a cada ratito, y cuando esté hecho… zampar.
Se me ocurrió mientras daba vueltas en la cama el sábado, toda resacosa, y me planteaba qué narices comer. La verdad es que no era el menú más apropiado para mi destrozado estómago, pero rico estaba un rato xDD.
Hale, que aproveche :D

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Posted by bestiario47 in 08:53:02 | Permalink | No Comments »

Rehabilitando a Magari

Ayer hice sus albóndigas y doy fe de que están riquísimas (siempre y cuando uno siga las instrucciones de la receta, ehhh Javi? :p). No pongo links porque están todos en el post de más abajo y me da pereza :D
Por lo demás, últimamente estoy comiendo más ensaladas a ver si consigo a) perder la lorza que se ha instalado alrededor de mi cintura durante los exámenes y b) mejorar mi omnipresente acné, que me han dicho que mientras más alimentos crudos, mejor. Aquí os pongo tres recetas de ensaladas ricas:

1) Ensalada verdiamarilla:
- Lechuga.
- Aguacate.
- Maíz.
- Aceitunas rellenas de pimiento.
- Mazorquitas.
- Manzana.

2) Ensalada de “qué asco, champiñones crudos” (que es lo que dice mi compañera de piso siempre que me ve hacerla… pero juro que están ricos, creedme).
- Espinacas frescas.
- Champiñones laminados muy finitos.
- Aceitunas negras.
- Picatostes de estos que venden en el mercadona ya tostados. También se puede utilizar la opción Marga (una de mis compis de Barcelona), que utilizaba pan del que viene ya tostado y lo cortaba en trocitos.

3) Ensalada pseudoromana:
- Canónigos.
- Aceitunas negras.
- Tomatitos cherry partidos por la mitad.

Como véis, estoy explorando el mundo de las verduras de hoja (no todo acaba en la lechuga, amigos).
Hale, que aproveche y a disfrutar el domingo.

Ayer peregriné por varios herbolarios en busca de harina de garbanzo para hacer las deliciosas albóndigas de Magari (Aunque Javi tenga malas experiencias al respecto). Cuando llegué al que está más cerca de mi casa, que es al que voy normalmente, el herborista se rió abiertamente de mí. “¿¿Harina de garbanzo?? Pero chica, ¿eso existe?”. No entiendo cómo puede reírse de un producto un señor que vende cosas como alga espirulina o soja texturizada. Me imagino que se pensaría que era un nuevo producto para adelgazar que yo había leído en la cosmopolitan, o algo así. Yo, toda repelente niña vicente contesté: “Es el sustituto vegetas del huevo, para ligar masas, hacer croquetas y demás”. El caballero y los demás clientes soltaron un diminuto “ooohh”. Aún descojonándose de mí, el herborista llamó al proveedor que le confirmó que ¡oh, sorpresa! La harina de garbanzo existe.
¿Que por qué os cuento esto? Jejeje, yo que sé, para que veáis que de guarrerías para adelgazar sí, pero de productos vegetarianos y veganos poca gente tiene idea en este país. En fin…

Posted by bestiario47 in 08:51:51 | Permalink | No Comments »

Salsa Bolognesa

Irene y Sergio se me han anticipado en la publicación de esta receta, pero aun así os la voy a escribir, que me sale muy buena.
Primero se fríen en una cacuela pimiento y cebolla muy picaditos hasta que estén transparentes. Mientras, se rehidrata soja texturizada en agua caliente con caldo vegetal que le dé un poquito de sabor, se escurre y se sofríe con la cebolla y el pimiento hasta dorarla un poco. Se pelan y cortan a cuadraditos pequeños unos cuantos tomates (según la cantidad de salsa que estemos preparando, lógicamente) y se añaden a la cacerola. Se deja cocer a fuego medio durante bastante tiempo (como media hora o así; si es necesario, añadir agua) y se añade sal, pimienta, orégano, albahaca y media cucharadita de azúcar.
Por cierto, descubrí hace poco en una receta que el azúcar necesaria para los platos con tomate natural (para corregir la acidez) hay que añadirla al final, porque si no el tomate no cuece bien. Nunca te acostarás sin saber una cosa más :)
Queda muy muy rica con macarrones, espaguetis, en lasaña, como relleno de otras verduras… Además es muy protéica y baja en grasas. Hala, a disfrutarla.

Productos veganos o “¿realmente crees que voy a comerme eso?”

Ahora que estoy adentrándome en el mundo del veganismo, revivo mis primeras experiencias con los productos vegetarianos y lo decepcionantes que podían llegar a ser. He probado gomas de borrar mejores que algunas salchchas de soja. He probado detergentes considerablemente más tragables que la Vivesoy. Y, sin duda, casi cualquier cosa del mundo me gusta más que el seitán. Sin embargo, también hay que aplaudir, por ejemplo, las deliciosas salchichas de Natursoy, el tofu ahumado de la misma marca o la bendita Provamel y su sabor medio decente.
En cuanto a los sucedáneos de los lácteos, éste es, de momento, mi veredicto respecto a los productos que voy probando.
-Nata vegetal: la dce Bjorg está bastante rica y es más barata que la Provamel. Tiene un saborcillo diferente a la nata de leche, pero a mí personalmente me resulta muy rica para salsas carbonaras o risottos.
- Yogures: por dios, no compréis los de Granovit, que saben a espantoso jarabe. Sin embargo, he encontrado unos de Sojasun de sabores de “fruits du monde” realmente deliciosos. He probado los de frutas del bosque y los de coco y limón (mis favoritos), y ambos están muy buenos.
-Natillas: las de Provamel están absolutamente exquisitas. El problema es que a euro la natilla, te lo piensas un poco antes de comprarlas. Pero bueno, de la tortuosa relación del vegetarianismo y el veganismo con el dinero hablaremos en un próximo post.
-Leche: la Calcimel de Provamel, como he dicho antes, está bastante buena, pero mi favorita es la Alpro (de Central lechera Asturiana), en cuanto a sabor y en cuanto a precio (vale 1′40 el brik, lo que no está nada mal teniendo en cuenta el resto de los precios, y además tiene calcio). Ayer encontré en el Hipercor una leche de soja de Don Simón que vale a euro el brik, pero está bastante mala de sabor.
-Nocilla: ayer también encontré una nocilla vegana que está realmente rica. Como no lleva leche, sabe más a chocolate y casi me gusta más que la normal. Se llama Chocoreale o algo así, y no sé de qué marca es.
De momento, hasta ahí llega mi experiencia con el mundo de los sucedáneos de los lácteos. Me gustaría poneros links molones como los chicos de s e m i l l a, pero no me apetece buscarlos y demás :p lo siento. Demasiado que me he levantado hasta la nevera a mirar las marcas xD

Posted by bestiario47 in 08:17:11 | Permalink | No Comments »

Vegetarianismo NO es dieta

Cuando a la Ana y a mí nos da por cocinar y comer, creedme que COCINAMOS y COMEMOS.
Hoy hemos tomado una cena ligerita xD
Fase 1: Ana y Marina “estudian” en el salón.
Marina: tengo hambre. Me voy a hacer un bocata.
(…)
Marina: mejor me hago un perrito de salchichas de tofu (cara de entusiasmo): ¡¡y frío cebollita!!
Ana: ¡Qué rico!
Marina: ¿quieres?
Ana: ¡Síi!
Fase 2: las dos en la cocina haciendo cebolla (muy finita, con bastante aceite y a fuego lento, para que quede bien fritita y blanda :p)
Marina: (pensando) ummm… tenemos patatas… podíamos freír patatas…
Ana: ¿freímos patatas?
Marina: ¡Sí señor!
Fase 3: hemos pelado medio kilo de patatas y nos disponemos a freírlas.
Ana: ¿Y si aliñamos un tomatito?
Marina: ¡Sí, con ajito y aceite!

Conclusión: hemos cenado dos perritos con dos salchichas cada uno y cebollita, muchísimas patatas fritas (un poco blandurrias, pero buenas) y medio tomate aliñao pa ver si hace colchón en el estómago y no engordamos.
Y luego se creen que los vegetarianos lo somos porque estamos a dieta…

Pizza vegana de Ana

Hoy Anita ha recorrido media ciudad para comprar unas bases de pizza y obsequiarnos con una deliciosa Pizza Vegana. Tan sencillo como recubrir la base con tomate y echarle los siguientes ingredientes (u otros a vuestro antojo):
- Calabacín
- Cebolla
- Champiñones
- Aceitunas negras
- Maíz
- Guisantes
- Salchichas de tofu Natursoy (las mejores que he probado yo hasta ahora)

Está realmente buenísima. La única pega es que, al no tener queso, los ingredientes tienden a caerse un poco, pero bueno :)
Y aquí sigue Marina al pie del cañón y dispuesta a seguir dando guerra :D

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Posted by bestiario47 in 08:16:06 | Permalink | No Comments »